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El sabor auténtico de los alimentos

Seguro que más de una vez has escuchado a alguien decir que la comida ya no sabe cómo sabía antes. Tal vez, incluso lo hayas dicho tú mismo si estás acostumbrado al sabor de los alimentos naturales que se cultivaban en el huerto de casa.

¿De verdad ha cambiado tanto el sabor de los alimentos? Lo cierto es que tiene mucho sentido esa acusación. Dicen que somos lo que comemos y los alimentos, también son aquello de lo que a su vez se nutren. Si un vegetal está en una huerta regada con abundante agua y abonada de manera natural, creciendo con el calor del sol de verdad, no puede saber igual que un vegetal que crece en un invernadero, a veces sin tierra y con abonos químicos.

Otro ejemplo muy claro no tenemos en la leche. Es evidente que no puede saber igual la leche procedente de vacas que han comido pienso que de aquellas que se han alimentado con pasto verde. Por eso, la leche de asturias tiene un sabor muy especial, porque en esa zona no faltan nunca los campos verdes en los que poder alimentar al ganado de manera natural.

Pero no se trata tan solo del sabor de la comida, sino también de sus propiedades. Los vegetales que reciben la luz del sol tienen una gran cantidad de vitaminas que no tienen los que han crecido en un invernadero o que han sido recogidos todavía verdes para poder viajar en cámaras sin estropearse. Madurar al sol en la planta no solo les da el mejor sabor, también les da las mejores propiedades.

El pasto es una fuente de Omega 3. Está demostrado que la carne de los animales que comen pasto es más rica en esta grasa. Esto es muy bueno ya que muchas personas tienen déficit de Omega 3 por comer más carne que pescado. La carne es rica en Omega 6, el pescado en Omega 3 y el equilibrio entre ambas grasas es lo que marca una alimentación saludable.

Por tanto, sí es cierto que hay alimentos que no saben igual, pero todavía es posible encontrar aquellos que mantienen el sabor original comprando, por ejemplo, productos de la huerta cercana y siempre de temporada, ya que son los únicos que tendrán todas sus propiedades. Y, por supuesto, bebiendo leche de las vacas asturianas que se han alimentado con la hierba verde de los pastos de la zona.

La cabaña de las delicatesen

Recuerdo la primera vez que fui a Caleao: mi amigo Fede me había hablado del pueblo de sus abuelos en repetidas ocasiones y de que allí tenían una casa. Por aquellos tiempos yo estaba más interesado en discotecas que en pueblos perdidos en el monte de Asturias, así que no le hice mucho caso. De hecho, creo que fui el último que me decidí a pasar un fin de semana en su casa de montaña…

Finalmente cuando Fede se sacó el carné de conducir le acompañé con otro par de amigos. Y entonces me encontré con un pueblo increíblemente bucólico, de postal. Con muy pocas casitas en la ladera de la montaña, flanqueando la pequeña carretera, y una pequeña plaza con la iglesia, nada más. Durante aquel fin de semana olvidamos los bares y el calimocho y yo aprendí mucho sobre la vida tradicional en los pueblos de montaña.

De lo que mejor recuerdo guardo es de la cabaña. Siguiendo un camino hacia lo alto de la montaña, la familia de Fede tenía una cabaña que, en el pasado, se había utilizado como refugio para pastores. Pero en aquel momento ya no tenía ese uso, sino como despensa de delicatesen. Fede nos enseñó allí como hacer conservas y licores. Nos mostró todo el proceso para hacer deliciosas mermeladas que, por supuesto, probamos.

Nos dijo que todos esos productos eran importantísimos décadas atrás porque ayudaban a pasar el invierno. Todavía en el siglo XXI, Caleao no está muy bien comunicado con el ‘mundo civilizado’, imaginemos un siglo atrás. Cuando llegaban las nevadas, estos pueblos podían pasar días incomunicados por lo que las familias debían estar bien aprovisionadas.

Todo el mundo, en aquellos tiempos, sabía como hacer conservas, puesto que durante muchas semanas al año se alimentaban de ello. ¿Y los licores? Bueno, tengo que decir que no nos olvidamos del todo del calimocho, como dije antes, porque dimos buena cuenta de una de las botellas de licor casero que se guardaban en la cabaña. Era obvio: cuatro chavales de 20 años en una cabaña y varias botellas de licor… Pero fue un gran fin de semana, que se repitió muchas veces más.

Añade la leche alpro a tu dieta

Aunque parezca mentira, cada vez son más las personas que están afectadas por algún tipo de dolencia, de enfermedad o infección relacionadas con su forma de alimentación. Estas infecciones o enfermedades a veces pasan desapercibidas y sentimos algunos síntomas de saber de dónde proviene cuando en realidad pueden llegar a venir de nuestra forma de alimentarnos y una de esas enfermedades es la candidiasis.

Esta enfermedad es una infección que está causada por algunos hongos y que afecta a diferentes partes de nuestro cuerpo, como pueden ser la boca en el caso de mujeres y hombres o la zona genital en el caso solo de las mujeres. La forma de manifestarse de este tipo de enfermedades es a través de las placas muy cosas de nuestro cuerpo por lo que para mejorar este tipo de infección es lo mejor que podemos hacer es mejorar nuestra alimentación y corporal diferentes tipos de alimentos como pueden ser diferentes tipos de leche y de productos lácteos entre los que se encuentran la asturiana lechera alpro.

Cuando hablamos de candidiasis vemos que se trata de una enfermedad que está cansada por el calor y por la humedad que se produce en algunas zonas de nuestro cuerpo produciendo este tipo de infecciones que los casos más extremos puede llegar a ser total y crónica por lo que puedes llegar a tener algunas consecuencias de tipo emocional y físico por culpa de las molestias ocasionadas por este tipo de infección por lo que tener una buena alimentación y tomar diferentes lácteos como es la asturiana lechera alpro nos ayudará a reducir los síntomas producidos por la candidiasis. Y este aunque en algunos casos los productos lácteos pueden empeorar los síntomas de esa enfermedad lo cierto es que este tipo de asturiana lechera alpro sobre todo si es leche de soja o leche de almendra puede reducir los daños y los síntomas aunque eso sí no debemos abusar de este tipo de productos.

También debemos incluir en nuestra dieta otro tipo de alimentos y de bebidas como puede ser una infusión de soja que debemos tomar una vez al día así como diferentes hierbas medicinales que tenga nuestro cuerpo todas las vitaminas que necesitamos.