Categoría: Alimentación

Tipos de yogur que puedes encontrar en un supermercado

En la sección de yogures de un supermercado puedes encontrarte una gran variedad de yogures. Cada vez existen más y son más difíciles de clasificar. Pero esta vez vamos a centrarnos en tipos de lácteos, es decir, en yogur hecho con leche de vaca de toda la vida. Estas son las variedades más frecuentes:

-Los yogures naturales clásicos. Es el yogur propiamente dicho. Se hace con leche y fermentos lácteos. Tiene un gusto ligeramente ácido y por eso mucha gente el añade azúcar o edulcorante. La base de todos los demás yogures.

-Los yogures desnatados o 0%. Pueden ser desnatados o con sabores pero son básicamente yogures que se realizan con leche desnatada o 0%. No tienen grada y por eso resultan mucho más ligeros. Los favoritos de los que quieren cuidar su línea.

-Los yogures azucarados. Yogures naturales a los que ya se les añade el azúcar. Son los naturales clásicos pero al tener incorporado el dulzor son muy prácticos porque se pueden llevar a cualquier sitio sin tener que añadir nada. Existe la variedad de desnatado o 0% edulcorado, con edulcorantes artificiales. La versión ligera pero también apta para llevar.

-Los yogures de sabores. Los yogures de sabores son yogures naturales a los que se les añade un aroma para que nos de la sensación de que contienen frutas. Pueden tener cualquier gusto, a veces no frutal como los que tienen aroma de vainilla. En muchas ocasiones también tienen colorantes, naturales o artificiales, para simular el color de la fruta a la que saben. Podemos encontrarnos normales o desnatados.

-Los yogures con frutas. Estos llevan fruta de verdad, cortada en trozos. En algunas ocasiones llevan purés de fruta, esto es, un poco de fruta con bastante azúcar. Por eso, hay que tener cuidado con la versión que se compra. También existen desnatados con frutas.

-Los yogures griegos. Los yogures griegos son yogures naturales o con sabor pero con una textura mucho más densa porque tienen incorporada nata. Su gusto es más dulce que el yogur normal y resultan muy cremosos.

-Los yogures con mermeladas y otros dulces. Este tipo de yogures suelen estar compuestos por un yogur natural y, en el fondo del vaso, una capa más o menos generosa de mermelada que se puede mezclar para darle al yogur el gusto elegido. En otras ocasiones, pueden tener trozos de bizcocho, de tarta o de chocolate.

LA COMPRA MÁS BARATA

Desde que me di cuenta de que mi madre cambió de marca de leche y que ahora la leche que toma es de la marca central lechera asturiana le he comentado que le puede interesar central lechera asturiana puntos para conseguir algunas ofertas que le podrían interesar. Yo oí hablar de estos puntos por la madre de uno de mis amigos, que al parecer lleva usando estos puntos para conseguir ofertas que le hacían ahorrar un buen dinero a lo largo del año. 

 

He de decir que en nuestro país no conozco otra marca que haga algo similar con puntos de este estilo, pero sí que sé que en otros países lo de los puntos está muy establecido. En estos países por norma general se dedican más a los cupones de descuento que dan en los periódicos. Hasta he llegado a ver un programa de televisión en el que básicamente el programa consistía en intentar hacer una compra enorme gastando la menor cantidad de dinero posible. He de decir que no le veía nada de sentido a esto porque muchas de las cosas que se compraban en este programa no las iban a usar o consumir en mucho tiempo o nunca. En lo que se basaba más que nada el programa es en la adicción a las compras compulsivas de algunas personas. Solamente espero que nunca llegue a nuestro país un programa de este estilo, porque en aquí la gente se volvería loca por poder hacer una compra enorme gastando lo menos posible. Ya hay demasiada gente en nuestro país que está demasiado viciada en el tema de las compras. Sin ir más lejos la novia de uno de mis mejores amigos no hay día que pase sin que se compre varias cosas que a decir verdad no es que necesite, pero ella sigue comprando casi todo lo que ve y le gusta. Su novio y yo nos metemos con ella y le llamamos la bolsas, porque siempre que vuelve a casa lleva como mínimo una o dos bolsas en la mano. Hasta a veces nos esconde lo que se ha comprado, hasta que le vemos con cosas que nunca le habíamos visto y le preguntamos de dónde las ha sacado. Y entonces es cuando nos damos cuenta de que nos intentaba engañar.

Supermercados arrasados 

Érase una vez un planeta que, de la noche a la mañana, enloqueció por un virus travieso que puso en jaque a 8.000 millones de personas. De un día para otro enviaron a los niños a casa, se recetó cuarentena a todos los abuelos y teletrabajo a los empleados. Y salvo las farmacéuticas, los medios de comunicación y los supermercados, todas las industrias y sectores comerciales empezaron a padecer la situación. 

Y sí, en aquel mundo vírico era evidente que los supermercados no iban nada mal. Me acerqué a uno con el objetivo de comprar pan, una bolsa de naranjas y leche sin lactosa semidesnatada y me encontré con decenas de personas llenando los carros sin ton ni son. Comentaban unos con otros que lo habían visto hacer en algunos países vecinos y que es mejor poner las barbas a remojar… Fui recorriendo los pasillos y por ahí seguían, algunos ataviados con mascarillas y guantes. 

Pensé en que yo (que quede entre nosotros), que ni siquiera me pongo los guantes para tocar la fruta, era carne de cañón ante el virus. Entorné los ojos en el pasillo de los encurtidos y tuve la sensación de empezar a ver unas extrañas micropartículas que no había visto hasta ahora. ¿Serían ellos? ¿Sería el virus ese del que todo el mundo habla? ¿Y qué hacía yo en el pasillo de los encurtidos si había venido a por leche y poco más?

Justo antes de encaminarme al pasillo de los lácteos volví a la zona de la fruta y rapiñé dos o tres pares de guantes de plástico. Bien es cierto que no son precisamente los que recomiendan las autoridades pero menos da una piedra. Entonces me acerqué a por mi leche sin lactosa semidesnatada y, ¡horror!, sólo quedaba un cartón.

Justo delante de mí, otro ser humano ataviado con guantes de frutería esbozaba una sonrisa burlona mientras miraba de reojo su carro: allí había como diez cartones de sin lactosa semidesnatada. Se me habían adelantado. ¿Y qué sería de mí ahora? ¿Cuántas semanas podía aguantar sin leche antes de la llegada del apocalipsis? Continuará…

LA PIZZA DE LOS DOMINGOS

El domingo es el mejor día y no solamente porque no haya que ir a trabajar. Sino porque siempre tengo pizza para comer. Después de salir el sábado por la noche cuando me despierto al día siguiente, ya me despierto con el buen olor de la pizza. Y no es una pizza cualquiera es una rica pizza que mi madre me hace expresamente, con los ingredientes que me gustan como el jamón cocido o el Queso Gouda Ecológico certificado, no tengo que protestar como cuando pido una pizza con los amigos que no quiero que le pongan ingredientes que no me gustan. 

 

Además, da igual cómo te levantes el domingo después de salir. Si tengo el estómago un  poco mal porque me pasé por la noche no hay problema ya que como lo que necesite o pueda y el resto ya me lo como a la noche, ya que no se pone mala como otras comidas si no se comen en el momento.

 

Ya llevo unos cuantos años con esta tradición y me parece de las mejores tradiciones que he conocido a lo largo de mi vida, ya que no le molesta a nadie y me hace sentir muy bien. Y por lo que sé no soy el único que tiene esta clase de tradición. Cuando fui a Vitoria a visitar a una pareja de amigos que se mudaron a allí, ellos también tienen la misma tradición y más que nada la tienen por pereza por no cocinar el domingo. Pero a mí me vino de perlas, ya que el domingo que estuve allí hubo pizza el domingo para comer. Aunque era una pizza comprada y no era igual que la que me hace mi madre.

 

Sea como sea, me siento muy orgulloso de tener mi propia tradición, ya que no es que tenga la opción de tener demasiadas tradiciones propias, siempre me tengo que amoldar a los demás y ya me estaba empezando a cansar. Os animo a que os unáis a esta tradición y ya veréis como los domingos serán mucho mejores de los que ya son ahora.

El secreto mejor guardado de tus postres lácteos y bollos

Si eres de los que disfrutan realizando tus postres lácteos en casa seguro que más de una vez te has preguntado por qué no te salen como los que tomas en un restaurante o como los que hacen otros conocidos. Te adelanto que, en muchos casos, el secreto está en la leche en polvo desnatada.

La leche en polvo desnatada se añade a muchos postres con dos funciones muy importantes: la de sustituir parcialmente a la harina y hacer que de esta manera el postre sea más light o el de conseguir una mayor espesor en los postres lácteos tradicionales.

Si te gusta hacer yogurt en casa pero tienes que usar de cada vez uno o dos yogures comprados porque si no salen muy líquidos, deja de hacerlo. Añade un poco de leche en polvo, más o menos dos o tres cucharadas soperas por cada litro, y verás como toman una mayor consistencia, pero sin dejar de ser cremosos. Así, podrás utilizar tus propios yogures para hacer otros, evitando tener que comprar y pudiendo conseguir resultados totalmente personales. Puedes añadir más o menos leche en polvo según el grado de espesor que quieras conseguir ya que esto no va a afectar al yogurt.

El flan casero también puede quedar más espeso y con un sabor mucho más intenso si se añade leche en polvo. Incluso hay quién utiliza esta leche como ingrediente único para hacer el flan, mezclándola con agua de manera que quede concentrada. Pero no es necesario llegar a tanto ya que el sabor puede no ser del agrado de todo el mundo al quedar excesivamente intenso. Añade unas cucharadas soperas de leche en polvo a tu mezcla habitual para el flan y notarás la diferencia.

Si te encanta el pan de leche para desayunar o merendar, pero no has ido a comprarlo, puedes hacerlo en cuestión de minutos usando leche en polvo, concretamente 12 cucharadas caseras, que mezclaras con dos cucharaditas de café de polvo de hornear o levadura. En un recipiente a parte debes de batir tres claras de huevo a punto de nieve. Puedes usar las yemas mezclándolas con la leche en polvo o no. Si las mezclas tendrás un pan más sabroso y si solo utilizas claras, un pan nube muy ligero. Añade las claras a punto de nieve con movimientos envolventes y pon la mezcla en un molde. Hornea unos minutos y retira nada más estar dorado. Te encantará el resultado.

Todo lo que no puedo comer

Mi vida ha cambiado mucho desde que me diagnosticaron intolerancia a la lactosa. He tenido que variar mucho mi dieta para evitar todos aquellos productos que me pueden sentar mal. Una vez que me hicieron análisis y contraanálisis demostrándose que mi malestar y mis pésimas digestiones estaban muy relacionadas con mi problema con la lactosa, me puse en manos de un nutricionista para que me ayudara a elaborar una lista de alimentos y bebidas prohibidas.

Y es que la lactosa de la leche está presente en muchos productos además de la propia leche. El hecho de que las intolerancias alimentarias estén cada vez más en boga ha sido un alivio para mí que, por lo menos, tengo muchas opciones de leche sin lactosa en el supermercado. Por ahí no voy a tener problemas, pero sí con otras cosas.

¿Sabías que muchos embutidos, salsas o hamburguesas pueden contener lactosa? A partir de ahora, debo fijarme bien en el etiquetado de los productos porque muchos de los que aparentan no tener nada que ver con la sopa, incluyen lactosa por diversas razones como el sabor o la textura. Y es que incluso la cerveza puede incluir lactosa, lo que también supone un problema para mí, que siempre me he considerado un gran cervecero.

Con todo, mi nutricionista me ha dado algunas claves para “sobrevivir” a la lactosa de la leche. Al fin y al cabo se trata de mi salud. Y tengo que decir que desde que me diagnosticaron la intolerancia me he sentido mucho mejor por razones obvias (he dejado de consumir muchos productos con lactosa), pero también he aprendido a alimentarme mejor.

Es algo en lo que coincidimos muchas personas con intolerancia o alergias alimentarias, sobre todo cuando nos los diagnostican en edad adulta: nos sirve para replantearnos nuestra dieta. No opinan lo mismo algunos miembros de mi familia que han tenido que acostumbrarse a los alimentos sin lactosa, pero no es cuestión de tener dos armarios separados. Tampoco mi economía es que me lo agradezca, porque algunos productos sin lactosa son más caros: pero lo importante es la salud, ¿no?

APROVECHAR LAS OFERTAS

Cuando descubrí que existía el club central lechera asturiana me quedé un poco impresionado porque no entendía qué era lo que te podían ofrecer. Con el tiempo entendí que era como otros clubes que ya conocía, solo que ninguno de los clubes que conocía eran de una marca de alimentación, simplemente te daban ventajas y descuentos para que de este modo nos gastaremos más dinero en comprar más productos. Desconozco cuánta gente puede ser socia del club central lechera asturiana, pero con el dinero que se han gastado desde hace unos cuantos años en hacerse publicidad a nivel nacional, supongo que hoy en día ya cuentan con un montón de gente enorme, las cuales ya aprovechan las ofertas y las oportunidades que el club les puede ofrecer.

 

No sé si habrá más clubes de marcas de productos de alimentación, personalmente no conozco ningún otro, salvo las tarjetas de los supermercados que te valen para ir acumulando puntos que los podrán canjear por diferentes ofertas.

 

Personalmente, prefiero que me hagan las ofertas sobre los productos directamente en los supermercados, de este modo no tienes que molestarte en hacer nada de nada, simplemente hay que comprar las cosas. Lo que no nos dicen de los supermercados es que nos intentan engañar con pequeños trucos, como hacer que los carritos de la compra se desvíen ligeramente hacia donde a ellos les conviene o que pongan los productos de coste más elevado en la zona más cercana a nuestros ojos en los estantes. Los dueños de los supermercados creen que el resto de la gente no se da cuenta pero los dueños de los supermercados no son tan inteligentes como ellos se creen. Por suerte no suelo ir con demasiada frecuencia a los supermercados y no me engañan con la misma asiduidad que al resto de los compradores que van con mucha más frecuencia de la que voy yo.

 

Ya bien sea por medio de algún club de productos alimenticios o por algún otro modo todos deberíamos aprovecharnos todo lo que podamos de las ofertas que nos puedan ofrecer sin que nos pasemos de lo que podemos gastar.

El sabor auténtico de los alimentos

Seguro que más de una vez has escuchado a alguien decir que la comida ya no sabe cómo sabía antes. Tal vez, incluso lo hayas dicho tú mismo si estás acostumbrado al sabor de los alimentos naturales que se cultivaban en el huerto de casa.

¿De verdad ha cambiado tanto el sabor de los alimentos? Lo cierto es que tiene mucho sentido esa acusación. Dicen que somos lo que comemos y los alimentos, también son aquello de lo que a su vez se nutren. Si un vegetal está en una huerta regada con abundante agua y abonada de manera natural, creciendo con el calor del sol de verdad, no puede saber igual que un vegetal que crece en un invernadero, a veces sin tierra y con abonos químicos.

Otro ejemplo muy claro no tenemos en la leche. Es evidente que no puede saber igual la leche procedente de vacas que han comido pienso que de aquellas que se han alimentado con pasto verde. Por eso, la leche de asturias tiene un sabor muy especial, porque en esa zona no faltan nunca los campos verdes en los que poder alimentar al ganado de manera natural.

Pero no se trata tan solo del sabor de la comida, sino también de sus propiedades. Los vegetales que reciben la luz del sol tienen una gran cantidad de vitaminas que no tienen los que han crecido en un invernadero o que han sido recogidos todavía verdes para poder viajar en cámaras sin estropearse. Madurar al sol en la planta no solo les da el mejor sabor, también les da las mejores propiedades.

El pasto es una fuente de Omega 3. Está demostrado que la carne de los animales que comen pasto es más rica en esta grasa. Esto es muy bueno ya que muchas personas tienen déficit de Omega 3 por comer más carne que pescado. La carne es rica en Omega 6, el pescado en Omega 3 y el equilibrio entre ambas grasas es lo que marca una alimentación saludable.

Por tanto, sí es cierto que hay alimentos que no saben igual, pero todavía es posible encontrar aquellos que mantienen el sabor original comprando, por ejemplo, productos de la huerta cercana y siempre de temporada, ya que son los únicos que tendrán todas sus propiedades. Y, por supuesto, bebiendo leche de las vacas asturianas que se han alimentado con la hierba verde de los pastos de la zona.

La cabaña de las delicatesen

Recuerdo la primera vez que fui a Caleao: mi amigo Fede me había hablado del pueblo de sus abuelos en repetidas ocasiones y de que allí tenían una casa. Por aquellos tiempos yo estaba más interesado en discotecas que en pueblos perdidos en el monte de Asturias, así que no le hice mucho caso. De hecho, creo que fui el último que me decidí a pasar un fin de semana en su casa de montaña…

Finalmente cuando Fede se sacó el carné de conducir le acompañé con otro par de amigos. Y entonces me encontré con un pueblo increíblemente bucólico, de postal. Con muy pocas casitas en la ladera de la montaña, flanqueando la pequeña carretera, y una pequeña plaza con la iglesia, nada más. Durante aquel fin de semana olvidamos los bares y el calimocho y yo aprendí mucho sobre la vida tradicional en los pueblos de montaña.

De lo que mejor recuerdo guardo es de la cabaña. Siguiendo un camino hacia lo alto de la montaña, la familia de Fede tenía una cabaña que, en el pasado, se había utilizado como refugio para pastores. Pero en aquel momento ya no tenía ese uso, sino como despensa de delicatesen. Fede nos enseñó allí como hacer conservas y licores. Nos mostró todo el proceso para hacer deliciosas mermeladas que, por supuesto, probamos.

Nos dijo que todos esos productos eran importantísimos décadas atrás porque ayudaban a pasar el invierno. Todavía en el siglo XXI, Caleao no está muy bien comunicado con el ‘mundo civilizado’, imaginemos un siglo atrás. Cuando llegaban las nevadas, estos pueblos podían pasar días incomunicados por lo que las familias debían estar bien aprovisionadas.

Todo el mundo, en aquellos tiempos, sabía como hacer conservas, puesto que durante muchas semanas al año se alimentaban de ello. ¿Y los licores? Bueno, tengo que decir que no nos olvidamos del todo del calimocho, como dije antes, porque dimos buena cuenta de una de las botellas de licor casero que se guardaban en la cabaña. Era obvio: cuatro chavales de 20 años en una cabaña y varias botellas de licor… Pero fue un gran fin de semana, que se repitió muchas veces más.

Añade la leche alpro a tu dieta

Aunque parezca mentira, cada vez son más las personas que están afectadas por algún tipo de dolencia, de enfermedad o infección relacionadas con su forma de alimentación. Estas infecciones o enfermedades a veces pasan desapercibidas y sentimos algunos síntomas de saber de dónde proviene cuando en realidad pueden llegar a venir de nuestra forma de alimentarnos y una de esas enfermedades es la candidiasis.

Esta enfermedad es una infección que está causada por algunos hongos y que afecta a diferentes partes de nuestro cuerpo, como pueden ser la boca en el caso de mujeres y hombres o la zona genital en el caso solo de las mujeres. La forma de manifestarse de este tipo de enfermedades es a través de las placas muy cosas de nuestro cuerpo por lo que para mejorar este tipo de infección es lo mejor que podemos hacer es mejorar nuestra alimentación y corporal diferentes tipos de alimentos como pueden ser diferentes tipos de leche y de productos lácteos entre los que se encuentran la asturiana lechera alpro.

Cuando hablamos de candidiasis vemos que se trata de una enfermedad que está cansada por el calor y por la humedad que se produce en algunas zonas de nuestro cuerpo produciendo este tipo de infecciones que los casos más extremos puede llegar a ser total y crónica por lo que puedes llegar a tener algunas consecuencias de tipo emocional y físico por culpa de las molestias ocasionadas por este tipo de infección por lo que tener una buena alimentación y tomar diferentes lácteos como es la asturiana lechera alpro nos ayudará a reducir los síntomas producidos por la candidiasis. Y este aunque en algunos casos los productos lácteos pueden empeorar los síntomas de esa enfermedad lo cierto es que este tipo de asturiana lechera alpro sobre todo si es leche de soja o leche de almendra puede reducir los daños y los síntomas aunque eso sí no debemos abusar de este tipo de productos.

También debemos incluir en nuestra dieta otro tipo de alimentos y de bebidas como puede ser una infusión de soja que debemos tomar una vez al día así como diferentes hierbas medicinales que tenga nuestro cuerpo todas las vitaminas que necesitamos.