Categoría: Clínicas

Confiar en los demás

Soy una mujer bastante escéptica y no me fio mucho de los arrebatos de entusiasmo de la gente de mi alrededor y mucho menos de lo que leo por ahí. Como se suele decir, “hasta que no lo veo, no lo creo”. Y no es una cuestión de madurez, soy joven y creo que siempre he sido así: nunca me ha gustado seguir las tendencias si yo misma no comprobaba antes que valía la pena. Pero una no siempre lleva la razón y, de vez en cuando, hay que saber confiar un poco en los demás. En un mundo como el nuestro el individualismo extremo tampoco es la solución. 

Con la medicina estética he recibido una valiosa lección. Yo era de las que desconfiaba mucho de la cirugía e incluso menospreciaba un poco a las personas que lo hacían por una cuestión puramente estética. Pero un buen día me harté de mis acúmulos grasos y no vi ninguna opción para eliminarlos. La dieta y el gimnasio no eran suficientes. Y aunque por alguna amiga sabía que existía la posibilidad de hacerme una liposucción me negaba a preguntar siquiera por orgullo.

Un día decidí ir a una clínica de ‘incógnito’. Busqué una clínica que tenía muy buenas críticas en internet, pero lo suficientemente alejada de mi entorno para no coincidir con nadie. Me daba pánico que alguna de esas personas que yo podía haber criticado me vieran haciendo justamente lo que yo criticaba.

La primera toma de contacto fue bien. Vi que allí había gente muy profesional que se tomaba aquello con una gran seriedad. No en vano, entrar en un quirófano siempre es un tema serio, aunque sea por una cuestión estética. El cirujano me explicó de forma muy clara lo que podía suponer para mis acúmulos grasos la operación y me convenció.

Tras esta primera cita llegué a la conclusión de que mantener el secreto no iba a ninguna parte así que se lo dije a una amiga que ya se había hecho una liposucción. Aunque hubo alguna sonrisa irónica, bien merecida, me animó a hacerlo… y a no ser tan orgullosa.