Categoría: Estores y cortinas

RECUERDOS DE CUMPLEAÑOS

Dentro de poco va a estar de cumpleaños el hijo de uno de mis amigos de la juventud y ya llevaba tiempo pensando qué es lo que le podría regalar este año. Y por fin llegué a pensar algo que le pueda hacer falta tanto a él como a sus padres, y había pensado en regalarle unos estores infantiles chulos para poner en su habitación. Como tengo los gustos parecidos a los de los niños no me va a ser difícil encontrar unos que le vayan a gustar.

 

Cuando era niño, en mi cumpleaños, siempre quería que me regalasen cosas que estuviesen relacionadas con el mundo del fútbol. Podía ser cualquier cosa, desde ropa para hacer deporte a balones. Nunca tenía suficientes balones, o eso me lo parecía a mí de niño.Pero había una madre de uno de mis amigos que siempre te regalaba ropa para vestir y yo eso lo odiaba, aunque me hacía un favor. Ya que al ir a un colegio en el que teníamos que usar uniforme todos los días no es que tuviese demasiada ropa de uso normal, y casi toda la que tenía era heredada de mis hermanos mayores. El mayor problema por no tener mucha ropa de uso normal lo tuve cuando empecé a ir al instituto, ya que no tenía ropa suficiente para vestirme todos los días de calle, por lo que me tuvieron que comprar unas cuantas cosas. Y muchas de esas cosas todavía las conservo aunque me valgan muy pocas.

 

Hay que regalar a los niños cosas que les hagan tener buenos recuerdos en el futuro, porque eso es con lo que se queda cada uno, con sus recuerdos. Cuando se hacen regalos, por norma general, los niños nunca recuerdan los juguetes ya que con el paso de los años los niños tienen muchos juguetes y de más de la mitad ni se acordarán en toda su vida.

 

Bueno, espero que al hijo de mi amigo le gusten los estores infantiles que le he escogido y que con el paso del tiempo le quede un buen recuerdo de mi regalo.

Un estor con colores vivos ahora es posible

La elección de los estores infantiles suele seguir criterios muy diferentes de cuando se elige una cortina para un dormitorio de adultos. Las habitaciones de los niños se decoran de una forma mucho más alegre y original que las de sus padres y el color suele ser un elemento muy importante a la hora de conseguirlo.

En la habitación de un bebé se busca el color suave, relajante y plácido que invite al niño al descanso, como por ejemplo los tonos pastel. Pero cuando cumple cierta edad, se cambian los criterios y la habitación de los pequeños suele transmitir toda la energía y fuerza que ellos mismos tienen.

Por eso, los estores infantiles suelen tener gran colorido y estampados con dibujos divertidos, tiernos y alegres. Para conseguir esto, las nuevas técnicas de estampación han jugado un gran papel. Nos referimos, por ejemplo, a las técnicas de estampado digital, capaces de reproducir fotos con gran calidad o dibujos con colores muy intensos.

Gracias a el estampado digital ahora podemos conseguir estores tan vivos como nos apetezca y con colores que hasta hace poco eran muy difíciles de conseguir. Incluso con acabados muy brillantes que le dan a los estores un toque diferente y realmente original. Todo esto hace que no solo les gusten a los padres, sino que les encanten a los niños.

Estos estores son , en su gran mayoría, fabricados en materiales sintéticos que se pueden limpiar con un paño húmedo y un poco de producto para la limpieza general. Solo hay que mezclar en un cubo agua caliente con el limpiador y humedecer un paño. El estor se comienza a limpiar totalmente enrollado y se va limpiando por una cara y por otra según se va abriendo.

Primero, se utiliza el paño húmedo para quitar el polvo y cualquier otro resto de porquería y, a continuación, un paño seco para que quede perfecto. Y lo bueno es que el estampado digital es muy resistente, no se va a ir borrando con el paso del tiempo y se mantiene como el primer día durante mucho tiempo.

Por cierto, este tipo de estampados permite una personalización de los estores, pudiendo crearlos según deseo de los padres, que pueden enviar una foto que les guste, por ejemplo, de ellos con el niño, y hacer realidad unas cortinas únicas, personales y con colores perfectos.

CAMBIAR LAS VIEJAS CONTRAS DE MADERA

En mi habitación hay que hacer bastantes cambios, pero un cambio que le podría venir muy bien son unos estores decorados, para así poder cambiar las viejas contras de madera, que me dan muy buen uso pero ya están muy viejas y si las tengo cerradas no me entra nada de aire en la habitación. Y en estos meses de verano es indispensable que entre el máximo frescor posible, de otro modo mi habitación se convertiría en un horno, y ya paso suficiente calor como para permitirme que no entre aire en mi habitación. Pero instalar los estores no me va a hacer quitar las viejas contras de madera, ya que en invierno si las cierro me aislan bastante del frío.Pero para lo que son estupendas son para bloquear el sonido que viene de la calle. No sé porqué dejaron de instalar las contras de madera, con los útiles que eran, se ve que dejaron de estar de moda. Y los constructores de los años pasados ya no quisieron ponerlas y en su lugar decidieron colocar las persianas clásicas que no impiden que entre la claridad al contrario de las contras de madera.

 

Pero eso no es lo único que necesita mi habitación para mejorar, a las paredes les vendría muy bien una buena mano de pintura, pero hasta que terminen de construir un edificio justo al lado del mío no voy a poder hacerlo, ya que tienen que venir a arreglarme un agujero que los mismos obreros me han hecho durante la obra, menos mal que ya no estaba viviendo en esa habitación, allí no se podía estar. En invierno, hacía tanto frío por no tener edificio al lado que me metía en la cama con el abrigo y el pucho, después cuando ya había calentado la cama ya me podía empezar a sacarme ropa. Esa no era forma de vivir por lo que me tuve que mudar a otra habitación, por fortuna en ese momento tenía varias habitaciones disponibles en mi casa.

 

Ahora solo espero poder volver lo más pronto posible a mi verdadera habitación, a ver si termina la obra rápido.

NEGOCIOS QUE NO DURAN

Me sorprende lo poco que duran algunos comercios, ¿en qué piensan los que los ponen? Supongo que en un principio creerán que lo que van a vender se va a vender muy fácil pero al final se dan cuenta de que estaban completamente equivocados y al poco tiempo se ven obligados a cerrar. Al lado de mi casa no hace muchos meses abrió una tienda de productos de belleza hechos con lodos del mar muerto, os puedo decir que no he visto entrar allí a nadie nunca, y al cabo de un par de mese, no más, acabó cerrando. Se veía venir que lo que ofertaban no le interesaba a nadie o casi nadie. Ahora en su lugar han abierto otra tienda, una tienda en la que comprar venecianas y estores y toda clase de cosas para poner en las ventanas. Pero por lo que puedo ver desde la calle, le auguro un futuro bastante mejor que la tienda de los lodos del mar muerto.

 

Y esta situación pasa más a menudo de lo que os podéis creer. Muchos negocios abren con la esperanza de que los productos que ofertan van a ser el no va más y al final los dueños acaban estrellándose contra un muro y no les queda más remedio que cerrar mucho antes de lo que los propietarios tenían pensado en un principio, para eso deberían de hacer un estudio de mercado en lugar de aventurarse a vender un producto que no va a tener salida. Sobre todo con los tiempos que corren que no están para derrochar el dinero en negocios inútiles que solamente genera pérdidas. Antes de abrir un negocio hay que ver y pensar qué es lo que el barrio o la ciudad necesita imperiosamente y que no tiene, esos son los negocios que se deberían abrir, negocios que ayudan a la comunidad, y así la comunidad te va a devolver el favor casi seguro, ya que si abres un negocio es importante también saber a qué público te diriges, para abarcar más deberías buscar un negocio en el que abarcases todos los públicos

Perdidos en la isla

Fue un viaje largo. Aterrizamos en la isla sin saber en qué día estábamos. Nos encontrábamos casi en las Antípodas. Mientras esperábamos en la terminal del pequeño aeropuerto, empezamos a oír hablar a una pareja en español. El chico estaba poniendo un tono de exteriores en interiores, el resultado es que toda la terminal le escuchaba.

Cuando nos vino a recoger la lancha para llevarnos al hotel, descubrimos que la pareja se alojaba en el mismo hotel que nosotros. Y como los cuatro éramos españoles, nos llevaron al mismo tiempo a recepción para hablar con una chica que sabía castellano. Para nuestra sorpresa, el de los gritos se puso a hablar en francés con la de recepción, creando una situación del todo ridícula.

Se suponía que la chica nos tenía que explicar cosas comunes a las dos parejas en castellano, pero el gritón quería poner a prueba su francés nada más aterrizar en el hotel. Yo me concentré en mi cóctel de bienvenida, deseando que aquella comedia terminase rápido para ir a la habitación.  

Cuando llegamos a nuestro cuarto, descubrimos que no nos habíamos traído mosquitera, así que aprovechamos para volver al pueblo y buscar alguna tienda que nos vendiera mosquiteras baratas. En esa parte del mundo eran imprescindibles. Teníamos la cigua: la pareja de gritones francoparlantes no seguían a una distancia prudencial. Empezaba a hartarme de su presencia, así que convencí a mi mujer para darles esquinazo investigando el pueblo.

No es que fuera demasiado grande, pero yo empecé a subir por un camino que llevaba a la montaña. Me dije a mí mismo: la otra pareja no querrá ir por aquí. Y no me equivoqué. Cuando miramos para atrás el francoparlante y su novia/mujer/amiga ya no estaban. El problema fue que cuando quisimos encontrar el camino de vuelta, nos encontramos en la cima de la montaña.

Comenzaba a anochecer y nosotros perdidos en una isla en el otro lado del mundo. Y sin mosquiteras baratas. Después de largo rato de caminar y con mi mujer apunto de asesinarme, encontramos la carretera principal y llegamos para coger la última lancha en dirección al hotel. Y sí, allí estaban los francoparlantes esperando. Un drama.

Cómo empaquetar nuestro estor y demás telas y ropas para una mudanza

La ropa es aquello en lo que primero pensamos cuando nos enfrentamos a una mudanza. Cambiar de domicilio no es una tarea fácil y supone un cambio que para algunas personas es muy difícil de asimilar. Pero si hay algo que tenemos claro en el momento de hacer una mudanza es que nuestra ropa debe venir con nosotros, y que además de la ropa propiamente dicha también debemos empaquetar otro tipo de telas como son las cortinas o en este caso el estor japonés.

 

Antes de empezar a guardar y llevar ropa de un lado a otro, lo primero que tenemos que tener claro es si la mudanza que estamos a punto de realizar es temporal o permanente. En el caso de que sea una mudanza temporal, ya sea por un tema de estudios, un problema puntual o por un trabajo temporal, lo primero que tenemos que ver es cuánto tiempo estaremos fuera y cuánto tiempo durará ese cambio de domicilio. Esto es importante ya que según el tiempo que estemos fuera de casa necesitaremos más o menos ropa y de igual forma según el tiempo que estemos fuera, y la temporada en la que estemos debemos llevar ropa de invierno o verano adecuada con la época del año o épocas en las que vayamos a estar fuera. Además si estamos fuera solo por una temporada igual no será necesario empaquetar nuestro estor japonés.

 

Pero si la mudanza es permanente y queremos llevarnos toda nuestra ropa a nuestro nuevo hogar, lo que tenemos que hacer en primer lugar es catalogar toda la ropa que tenemos, es decir, hacer inventario para tener conocimiento exacto de toda la ropa que tenemos. Un truco para que nos sea más fácil es clasificar la ropa según el tipo de vestimenta, por ejemplo todos los pantalones juntos, todas las camisetas o toda la ropa interior. Otro modo de clasificar la ropa, además de la ya mencionada es clasificarlas por temporadas en las que la utilizamos.
Una vez hecho todo esto pasamos a empaquetar la ropa. Si bien lo ideal es guardar la ropa en maletas, si no disponemos de maletas suficientes podremos guardarla en cajas perfectamente embaladas. En el caso del estor japonés debemos tener especial cuidado en que sus enganches no se estropeen durante la mudanza.