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Goccia

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No tengas miedo a cambiar tu proveedor de ADSL

 

Hubo un tiempo en el que la fidelidad del cliente era muy recompensada. La gente permanecía toda la vida con una compañía de seguros o compraban siempre en el mismo comercio porque sabían que esa continuidad tenía ventajas para ellos. Y que, además, podían confiar en las personas con las que hacían negocios.

Pero hoy todo se ha vuelto mucho más impersonal y también diferente. Vivimos en una sociedad mucho más competitiva y por eso, las empresas están siempre tratando de idear mejores ofertas para atraer a nuevos clientes, los cuales son, en muchos casos, “robados” a compañías rivales.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en las líneas de ADSL. Antes, cuando solo había un proveedor de telefonía en España, la gente tenía su línea y jamás cambiaba porque no había la posibilidad de hacerlo. Pero hoy, muchas personas cambian constantemente a la búsqueda de la mejor oferta adsl. Ya non se trata solo de buscar quién ofrece el mejor precio, sino que si no lo mantiene, el cliente se va y contrata con otra compañía.

Todo es muy sencillo, se mantiene el número de teléfono y las molestias son mínimas. Esto es algo que mucha gente no sabe y por lo cual no cambian de servidor de ADSL. El cambio es rápido y ocasiona muy pocos inconvenientes. Normalmente, solo tiene que venir a casa un técnico que en cuestión de unos pocos minutos tiene el trabajo hecho.

Antes, cambiar ADSL podía suponer varios días sin tener internet en casa, pero ahora supone, como mucho, un par de horas. Y al cambiar de proveedor el número se mantiene siempre que se hagan las cosas bien, es decir, no se tengan deudas con la compañía ni se de baja el número sino que se haga una portabilidad.

No hay que tener miedo a comparar ofertas y quedarse siempre con la mejor. Si nos ofrecen ADSL más barato podemos llamar a nuestra compañía y pedirles que mejoren dicha oferta o al menos la igualen y, si no lo hacen, nos podemos ir sin ningún tipo de problema siempre y cuando no tengamos permanencia.

Pero incluso la permanencia es siempre relativa, ya que a veces el ahorro que vamos a conseguir compensa pagar la penalización que sea necesario abonar para poder marcharse con libertad a otra compañía y poder disfrutar de las ventajas que esta nos ofrece.