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Goccia

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Gestionar el dinero familiar

Nunca había creído en eso de ‘compartir gastos’ con la pareja, porque consideraba que podía ser una fuente de problemas. Por alguna mala experiencia con familiares y/o amigos llegué a la conclusión —a la que seguro hemos llegado muchos— de que con el dinero no se juega, aunque sea dentro de una familia o de una pareja.

Por supuesto, depende de cada uno, pero en mi entorno cercano, todo lo relacionado con el dinero se vive con pasión, así que mejor no complicarse la vida por ahí. Pero tras varios años de relación con mi novia, me habló de la posibilidad de abrir una cuenta gastos comunes. Tenía su sentido cuando me lo explicó, ya que sería una manera de llevar un control común de los gastos, una especie de piedra de toque por si en el futuro nuestra relación llega a otro nivel…

Al principio tenía dudas porque, como dije, podría ser una manera de meterse en problemas sin necesidad. Pero también es verdad que no se puede vivir siempre en plan conservador, rehuyendo las cosas, solo por si acaso. Así que acepté y buscamos banco.

Tras unos días haciendo acopio de información por internet, nos quedamos con tres entidades como candidatas que nos ofrecían una cuenta gastos comunes con diferentes ventajas y, después de deshojar la margarita, nos quedamos con una.

¿Y cómo está siendo la experiencia? Llevamos varios meses así y tengo que decir que lo primero es que no ha servido para ahorrar, algo que no me esperaba para nada. El hecho de que los dos somos cotitulares de la cuenta, teniendo los mismos derechos sobre la misma, nos obliga a no ceder la responsabilidad en el otro: después de cada mes nos sentamos a evaluar el gasto y sacamos conclusiones: si hasta hemos hecho un Excel con gastos e ingresos…

El dinero puede ser fuente de problemas, pero también puede unir, ¿por qué no? Cuando hay un objetivo común y las dos personas tienen sentido común, el dinero puede transformarse en un elemento más que refuerce la relación y no al revés.