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Goccia

Posting, u know….

La cabaña de las delicatesen

Recuerdo la primera vez que fui a Caleao: mi amigo Fede me había hablado del pueblo de sus abuelos en repetidas ocasiones y de que allí tenían una casa. Por aquellos tiempos yo estaba más interesado en discotecas que en pueblos perdidos en el monte de Asturias, así que no le hice mucho caso. De hecho, creo que fui el último que me decidí a pasar un fin de semana en su casa de montaña…

Finalmente cuando Fede se sacó el carné de conducir le acompañé con otro par de amigos. Y entonces me encontré con un pueblo increíblemente bucólico, de postal. Con muy pocas casitas en la ladera de la montaña, flanqueando la pequeña carretera, y una pequeña plaza con la iglesia, nada más. Durante aquel fin de semana olvidamos los bares y el calimocho y yo aprendí mucho sobre la vida tradicional en los pueblos de montaña.

De lo que mejor recuerdo guardo es de la cabaña. Siguiendo un camino hacia lo alto de la montaña, la familia de Fede tenía una cabaña que, en el pasado, se había utilizado como refugio para pastores. Pero en aquel momento ya no tenía ese uso, sino como despensa de delicatesen. Fede nos enseñó allí como hacer conservas y licores. Nos mostró todo el proceso para hacer deliciosas mermeladas que, por supuesto, probamos.

Nos dijo que todos esos productos eran importantísimos décadas atrás porque ayudaban a pasar el invierno. Todavía en el siglo XXI, Caleao no está muy bien comunicado con el ‘mundo civilizado’, imaginemos un siglo atrás. Cuando llegaban las nevadas, estos pueblos podían pasar días incomunicados por lo que las familias debían estar bien aprovisionadas.

Todo el mundo, en aquellos tiempos, sabía como hacer conservas, puesto que durante muchas semanas al año se alimentaban de ello. ¿Y los licores? Bueno, tengo que decir que no nos olvidamos del todo del calimocho, como dije antes, porque dimos buena cuenta de una de las botellas de licor casero que se guardaban en la cabaña. Era obvio: cuatro chavales de 20 años en una cabaña y varias botellas de licor… Pero fue un gran fin de semana, que se repitió muchas veces más.