Recuerdos acuáticos 

Me gustan los barcos, me gusta navegar, me encanta sentir la brisa del mar y respirar ese aire refrescante en mar abierto. Incluso llegué a plantearme sacar algún día el título de patrón de barco, pero luego pensé en qué barco iba yo a patronear… Y lo fui dejando en el cajón de los ‘posibles’ con otras decenas de cosas como aprender a tocar la guitarra o pintar. Cuando uno se hace mayor, el tiempo va escaseando y esas aficiones imposibles van quedando atrás: con suerte ver una película en la tele cada quince días y poco más.

Pero una cosa para la que siempre reservó tiempo es para viajar. Tanto mi mujer como yo somos grandes aficionados a viajar. Preferimos ahorrar para un viaje que para casi cualquier otra cosa. O, dicho de otra forma: siempre que sobra algo de dinero lo invertimos en viajes. En este sentido, a la hora de decidir el lugar de destino a mí siempre me tiran más las costas o las islas: y si hay que tomar un ferry para ir a cualquier parte, mejor. 

Si me pongo a recordar viajes en barco se me ocurren un montón. Recuerdo desde aquel ferry de Malta para recorrer la costa hasta el que no llevó la islita de Miyajima, al sur de Japón. Y en España pienso en los barcos vigo cangas o en aquel ferry que nos llevó a la isla de Lobos en Fuerteventura. Al final, montarse en un barco siempre es mucho más sugerente que hacerlo en un avión, ¿no?

Aquella vez que fuimos a la isla de Lobos, hacía un calor increíble. Recuerdo que íbamos muy pocos en el ferry y todos se metieron dentro para ir a la sombra, pero yo me quedé en cubierta para sacar unas fotos del paisaje. Luego en la playa pocas veces hemos pasado tanto calor. Pecamos de inocentes y nos fuimos hasta allí sin sombrilla. El resultado fue un baño cada diez minutos: no aguantábamos más de ese tiempo en la toalla. Pero qué playa más deliciosa…

Y para playas deliciosas las gallegas. Los barcos Vigo cangas nos llevaron a recorrer la costa gallega y aunque el agua de estas playas no es tan cálida como la de las Canarias, el espectáculo bien vale algunos escalofríos.